DONDE NADA MALO PUEDE PASAR

Donde nada malo puede pasar - Desayuno en Tiffany

“El soberbio aspecto de aquello y la tranquilidad que se respira allí dentro me calman completamente; allí no puede sucederle a una nada malo, con aquellos hombres tan amables y tan bien trajeados, y aquel delicioso aroma de plata y carteras de piel de cocodrilo.” Desayuno en Tiffany (Truman Capote).

¿El que busca, encuentra? ¿Ley de atracción? ¿Profecía autocumplida? Nunca no quiero comprar un nuevo libro. Pero en ese entonces repetía una y otras vez este deseo. No sé cómo funciona el universo pero allá por el 2016, unos meses antes de viajar a Nueva York, quería leer un libro que se convirtió en ícono. En realidad, fue la película y la interpretación de Audrey Hepburn lo que hizo que se la considere “cultural, histórica y estéticamente significativa” por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, y que el LBD de Holly (y todo su estilo) sea inspiración de muchos.

La película ya la había visto pero quería conocer “la historia verdadera”. Me intrigaba cómo esa historia surgió de algo escrito por Truman Capote (mi referencia en ese momento era uno de mis libros favoritos “A Sangre Fría”). Lo busque en varias librerías, e-shop y nada. Pensé, ya fue lo compro en Estados Unidos.

Una tarde de diciembre viajamos en combi hasta zona sur para ir al cumpleaños de un amigo de mi novio. Como nos dejó sobre la avenida tuvimos que caminar un par de cuadras. Lo que más me gusta de andar por esas calles son sus casas y los árboles que la enmarcan. Por ahí, en uno de los tantos canteros un vecino decidió ser un bookcrosser desorganizado, que decidió liberar papeles, vhs, libros, entre otras cosas.

La basura de uno es tesoro de otros

Debo admitir que no fui la primera en abalanzarme a dicho contenido, más bien puse cara de “eso está todo sucio”. Sin embargo, me animé y le di una oportunidad. Nos vimos. Sí, nos encontramos.

“Un libro no es sólo un amigo, también te ayuda a hacer amigos. Cuando has poseído un libro con la mente y el espíritu, te has enriquecido personalmente. Pero cuando se lo pasas a alguien te has enriquecido por triplicado”. Henry Miller.

No importaba si sus bordes estaban gastados o si el turquesa Tiffany se había apagado o estaba sucio. Ese momento lo sentí muy especial, eso que llaman destino. Una sonrisa se dibujó automáticamente en mi cara cuando tuve en mis manos “Desayuno en Tiffany” y creí que nada malo podía pasar.

Holly Gotlightly, protagonista de la novela, le cuenta al narrador que sus días tristes sólo se curan cuando visita el mundo idílico de Tiffany. Un mundo inaccesible, pero amable y glamouroso. Por lo tanto, Tiffany, simboliza un ambiente seguro y le da el tipo de sensación que tendría en un hogar, un lugar de pertenencia.

En la actualidad vivimos demasiado acelerados: somos víctimas (y culpables) de la inmediatez. Todo tiene que ser ¡YA!. Tener un “Tiffany”, encontrar un lugar donde el tiempo transcurra plácida y lentamente, es necesario. Puede ser un lugar o una actividad o, en la sociedad de consumo, alguna compra. ¿Cuál es tu Tiffany?

Ahora es posible desayunar en Tiffany

Ya casi paso un año de que la joyería abrió una cafetería en el interior de la tienda. Los fanáticos de Audrey Hepburn ya no tendremos que conformarnos con tomar un café y comer un croissant en la ventana de Tiffany’s.

La nueva cafetería decorada con el color azul turquesa icónico de la marca está en el cuarto piso. Ahí, también, se encuentra la colección de hogar con accesorios, libros y artículos de plata. Desayunar o almorzar en Blue Box Café, ¿será cómo se lo imaginaba Hollly Gotlightly?

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