ATARDECER EN SANTORINI: EL TICKET MÁS DESEADO

Atardecer en Santorini

Atardecer. Es el lugar común más fotografiado de la isla. Es un vicio que se repite cada día. Caminando por sus calles irregulares lo vemos repetido en cada postal de locales de souvenirs. Un cliché que nunca cansa y que todos buscamos. Es una de la razones, porque no la principal, para visitar Santorini.

Avanzamos a medida que cae la tarde, abandonamos sus calles empedradas para dirigirnos a los acantilados, siguiendo nuestro norte, la luz del sol que se va,. Cruzamos la calle principal, peatonal y de ese blanco impecable que imaginas de Grecia. Toda de mármol que brilla.

Como una señal, cuando la luz disminuye, comienza la peregrinación. El inicio es indiferente, los espectadores llegan desde todos los puntos de la isla. La mayoría de las visitas terminan en Oía. Micros repletos llegan de la ciudad céntrica de Fira con horas de anticipación; los más afortunados salen a su balcón sobre la caldera unos minutos antes de la función.

Sus casas se escalonan sobre el borde de la caldera del volcán. Tienen el privilegio de mirar al mar siempre. Una arquitectura que demanda subir y bajar mínimo 100 escalones. Con esas vistas 360º de un azul único, ni cuentan. Es común que los distintos ambientes de un mismo lugar se encuentre en diferentes niveles, pero eso sí, siempre con la mejor vista.

Las nubes toman un color rojizo. El sol va tiñendo todo. Cúpulas de colores, azules, también rojos y amarillos; paredes y muros de yesos completan la postal icónica. Oía es el punto privilegiado de la isla. El lugar elegido es el Castillo. Miles de personas, y cada una con varias cámaras, se amontonan para contemplarlo.

El ticket más deseado

Cualquier lugar está permitido para conseguir la mejor vista de Santorini. Obtener el ticket deseado para el espectáculo que siempre termina con aplausos. Es imposible evitar los empujones y se valora tu destreza física. Los techos son los más buscados y esas son las butacas que conseguimos.

El atardecer es público, un momento que reúne personas de todas partes del mundo para compartir durante más de una hora una de las puestas de sol más bellas del mundo. El sol tiene el poder de agrupar distintos grupos e integrarnos sin importar la cultura. Nos enseñan a no ser uno más, pero sumarse a vivir el paso lento del tiempo no es ser uno menos. Cada uno de los asistentes, con sus ojos y sus celulares hace de ese momento su propiedad privada.

El que espera no desespera, se enamora. Lo vivido supera altamente la imagen preconcebida del suceso diario. Contemplamos en silencio el sol que se hunde en el Mediterráneo. Despedimos el día y damos la bienvenida a nuevas tonalidades sobre las tradicionales construcciones de Grecia.

Santorini. Junio, 2015.

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