NIÑA GLOTONA

Comida, memoria, recuerdos. Día del niño. Experiencia y sentidos

Comer

Hace un tiempo una persona que quiero mucho resaltó que todos mis recuerdos tenían un denominador común. Así como para Antón Ego, de Ratatouille, para mí la comida es más que nutrientes. Es memoria. Con cada bocado viajo a mi infancia, a la cocina de mi abuela, a la mesa de aquel restaurante o a esa tarde de risas. Percibo la comida utilizando los cinco sentidos y almaceno diferentes sensaciones asociadas a otros estímulos. Detrás hay experiencia, y lo que es más importante lazos sociales.

Soy culpable de que todos (o la gran mayoría de) mis efemérides comiencen y/o terminen en ella. Es que entre la alimentación y la gastronomía está la emoción. Es el conjunto de comer para vivir y su función social. Cada plato me ayuda a conmemorar anécdotas de mi vida o son el puntapié para crear historias. Conozco ciudades a través de sus platos y tradiciones. Siempre recuerdo qué comí, con quién, dónde, por qué y cómo. Las horas de comida marcan mi existencia (y mi estado estado de ánimo). Soy parte de una sociedad donde los amigos y la familia son la razón para organizar un asado. Nunca fui de las personas del “¿cuánto falta?” en un viaje, pero si soy las del ¿qué comemos hoy? El por qué #ER es parte de mi blog, me gané el apodo #debora y me defino como una #EatGirl ¡Feliz día a los niños glotones que llevamos dentro!

Buenos Aires. Agosto, 2016.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *